Ver
Across the Universe sólo como una película es un ingrato error.
Across The Universe es una experiencia que va más allá de lo
filmico, es una obra llena de vida, una crónica de algunos de los
años más vibrantes de nuestro siglo y además una innovadora obra
visual (y auditiva). Insoportable para escépticos y puristas, hay
que ver Across The Universe como una carta de amor a esos dos pilares
de la tierra que son la música y el cine, ya que estos son los
protagonistas de esta historia de amor épica e intertemporal que va
más allá de las convenciones sociales y / o cinematográficas. Si
lo que nos cuentan ya lo hemos visto, poco importa, porque la pasión
con la que se cuenta es realmente lo que cuenta (valga la
redundancia).
Por
otra parte, la dirección de Taymor puede ser discutible en algunos
aspectos, pero desde luego hay que alabar su valentía por
defender un estilo único, en el que lo espectacular se da la mano
con lo intimista, con el hilo indiscutible de su pasión por la
historia que cuenta, por la manera en que lo transmite a imágenes y
la forma en la que está cosida la historia, de nuevo con esa,
repito, maravilla de música, algo que desde luego no es una novedad,
pero sí un tributo.
Señalar
asimismo la excelente labor de unos actores en perfecta armonía con
la gran maquinaria en cuanto a historia y producción que llevan tras
de sí, pero más allá de lo buenas o malas que pudieran ser sus
interpretaciones, lo que sorprende y a la par maravilla es la magia
que desprenden todas y cada una de las caracterizaciones.
Arte
en estado puro.

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